
Obra
y Biografía de Giusto de' Menabuoi
Giusto de' Menabuoi fue uno de los principales
pintores italianos de la segunda mitad del siglo XIV y una figura
esencial de la pintura del Trecento en Padua. Su fecha de nacimiento
no se conoce, aunque probablemente nació en Florencia hacia
la tercera década del siglo XIV. Tampoco se conocen con seguridad
las circunstancias de su formación, que la crítica
relaciona generalmente con el ambiente florentino de los seguidores
de Giotto. Su primera actividad documentada se desarrolló
en Lombardía, donde trabajó principalmente al fresco.
Se le atribuyen pinturas realizadas hacia 1348-1349 en Santa Maria
di Brera, en Milán, y un importante Juicio Final en la abadía
de Viboldone. Estas obras muestran ya algunos de los rasgos que
caracterizarían su estilo: figuras sólidas y monumentales,
riqueza cromática, tonalidades luminosas y un notable interés
por la representación espacial.
Durante
su etapa lombarda realizó también obras sobre tabla.
Entre ellas destaca el polittico encargado por Isotta Terzaghi,
terminado en 1363, cuyo panel central, la Virgen con el Niño,
la donante y otra figura femenina, se conserva actualmente en el
Museo Nazionale di San Matteo de Pisa. Cuatro años después,
en 1367, pintó un pequeño altar portátil, conservado
en la National Gallery de Londres, cuyo tema central es la Coronación
de la Virgen. Esta obra demuestra su interés por las investigaciones
sobre la perspectiva y el espacio desarrolladas en la pintura de
Giotto en Padua.

Hacia 1370 Giusto se trasladó definitivamente
a Padua, ciudad en la que desarrolló la última y más
importante etapa de su carrera. Allí trabajó para
importantes familias vinculadas a la corte de los Carraresi y recibió
en 1375 la ciudadanía de Padua. Entre sus primeros trabajos
padovanos estuvieron los frescos de la capilla Cortellieri de la
iglesia de los Eremitani, los de la iglesia de los Servi y diversas
obras para la basílica de San Antonio.
Los frescos del baptisterio de la
Catedral de Padua
Su obra maestra es, sin duda, el extraordinario
ciclo de frescos del baptisterio de la catedral de Padua, realizado
entre 1375 y 1378 por encargo de Fina Buzzaccarini, esposa de Francesco
I da Carrara, que convirtió el edificio en mausoleo familiar.
El conjunto cubre prácticamente todo el interior y desarrolla
un amplio programa basado en el Antiguo y el Nuevo Testamento. En
la cúpula aparece Cristo Pantocrátor rodeado por la
Virgen, ángeles y santos dispuestos en círculos concéntricos;
en el tambor se representan episodios del Génesis y, en las
paredes, escenas de la vida de la Virgen, san Juan Bautista y Cristo.

El estilo de Giusto de' Menabuoi combina
la herencia giottesca con una concepción muy personal. Sus
figuras poseen una fuerte volumetría, pero presentan rostros
y gestos relativamente hieráticos; al mismo tiempo, destaca
la luminosidad de los colores y la cuidadosa construcción
de los espacios arquitectónicos. En sus últimos años
evolucionó hacia un mayor naturalismo, visible especialmente
en los frescos de la capilla del Beato Luca Belludi de la basílica
de San Antonio, realizados hacia 1382. En ellos incorporó
mayor variedad de expresiones, movimientos y escenarios urbanos,
llegando a representar una notable vista de la propia ciudad de
Padua.
La última noticia documental que
se conserva de Giusto de' Menabuoi corresponde a 1387. Debió
morir en Padua antes del 19 de mayo de 1391, fecha en la que ya
aparecen mencionados sus herederos. Su legado constituye uno de
los capítulos fundamentales de la pintura italiana del Trecento,
especialmente por la monumentalidad y extraordinaria conservación
de los frescos del baptisterio de Padua, donde su lenguaje pictórico
alcanzó su máxima expresión.
