Antonio
de Pereda y Salgado.
Biografía y obra
Introducción
a la biografía y obra de Antonio de Pereda
Antonio de
Pereda y Salgado es un pintor del Barroco español. Nació
en Valladolid en 1611, era hijo de un pintor y tras la muerte de su
padre, fue a Madrid. Allí estudió en el taller de Pedro
de las Cuevas, teniendo por compañeros a Juan Carreño
de Miranda, Francisco Camilo y Jusepe Leonardo entre otros.

Gracias a su protector,
Juan Bautista Crescenzi, consiguió trabajar al servicio de
la corte.
Sus obras juveniles
reciben la influencia de Carducho y en las escenas religiosas que
realizó a partir de la muerte de Crescenzi, en 1635, se percibe
el influjo de la pintura veneciana. Su estilo combina la precisión
de los maestros flamencos con el rico colorido de la escuela veneciana.
Fue, además,
un excelente pintor de bodegones. Algunos ejemplos son El desengaño
de la vida o Bodegón con ángel. Entre sus obras religiosas
destacan La Santísima Trinidad, El fraticidio de Caín,
San Bartolomé y Los desposorios de la Virgen.
Obra
de Antonio de Pereda
Socorro de
Génova
Pereda ejecutó
esta obra siendo muy joven. Estaba destinada al Salón de Reinos
del Palacio del Buen Retiro, ya que Felipe IV quería colocar
allí imágenes de las batallas más célebres
de su reinado y entre ellas, se encontraba Socorro de Génova.
Muestra una excelente técnica, colorido cálido, dinamismo
en la composición y perspectiva atmosférica. Se observa
la influencia de Velázquez y de los maestros venecianos.

Anunciación
María y
el Arcángel aparecen iluminados y sus figuras se recortan sobre
el fondo dorado para crear efecto de sobrenaturalidad. La idealización
de las figuras, el colorido y el tratamiento de los ropajes están
próximos a la escuela veneciana, sin embargo, aún se
aprecia el recuerdo de los pintores de la generación anterior,
especialmente Vicente Carducho.
Cristo Varón
de Dolores
Representa a Cristo
antes de la Crucifixión, con la corona de espinas y atado a
la cruz, antes de hacer el camino del Calvario. Pereda se sirve de
los recursos expresivos de la pintura flamenca para contrastar la
piel del hombre con la áspera corteza del tronco que será
su cruz. Destaca la iluminación barroca y el intenso color
rojo del manto, de influencia veneciana.
San Jerónimo
Pereda dibuja
con detalle, al estilo flamenco, el cuerpo flácido y arrugado
del anciano y la calavera. San Jerónimo aparece con sus atributos,
el manto rojo de cardenal, la calavera humana sobre la cual reflexiona
acerca de la condición del hombre y una tosca cruz hecha con
ramas. Está apoyado en los textos sagrados y mira hacia arriba,
ya que la trompeta de su izquierda nos indica que los ángeles
están a punto de aparecérsele en una visión.
San Pedro liberado
La obra recoge
el momento en que el santo, apresado por ser discípulo de Cristo,
es liberado milagrosamente de sus cadenas por un ángel, que
le indica el camino de huida. San Pedro, que es un anciano, ha sido
representado de forma realista, con evidente influencia del naturalismo
de Caravaggio. Sin embargo, la paleta es clara y luminosa, característica
de la escuela veneciana.
San Alberto
de Sicilia
Se conoce a San
Alberto de Sicilia por haber proporcionado a la sitiada ciudad de
Mesina tres naves llenas de víveres con las que se pudo combatir
el hambre que padecían sus habitantes. Lleva el hábito
blanco y marrón oscuro que característico de la orden
y en su mano derecha sujeta un crucifijo. La figura se recorta sobre
un fondo neutro y es iluminada por un potente foco que procede de
la izquierda. La cabeza y las manos del santo están perfectamente
captadas, al igual que las calidades de las telas.
Sueño
del caballero
Este lienzo se
conoce también como el Desengaño del mundo. La obra
trata la vanidad del mundo, que nos llena de bienes efímeros,
de amor, belleza, dinero, placer
de todo aquello que se desvanece
tras la muerte. Solo la esencia del ser humano permanece.

El protagonista
es un joven y apuesto caballero, ataviado ricamente, que se ha quedado
dormido y sueña con las glorias y miserias, que se presentan
sobre la mesa. La calavera simboliza la muerte; la máscara
de teatro, la hipocresía; las joyas y el dinero son las riquezas
que no podemos llevar al otro mundo; la baraja y las armas son el
juego y los placeres de la caza; el reloj indica el paso del tiempo
y la vela apagada, la expiración de la vida.
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