Arquitectura
y Arte Románico en Europa
Los
siglos oscuros anteriores al románico
El Imperio
Romano de Occidente desaparece oficialmente a finales del siglo V
como consecuencia de sus propios problemas internos y la presión
de los pueblos germánicos.
Comienzan
los llamados "Siglos Oscuros" en que la cultura, la técnica,
el orden político, etc. van a sufrir un fuerte revés.

Se van formando
los distintos reinos europeos: Reino Franco, Reino Visigodo, etc.
Este periodo altomedieval abarca desde el siglo VI al siglo X.
En el siglo
XI comienza una nueva etapa de recuperación y optimismo. Esta
recuperación se da en diversos planos: político, social,
religioso, económico, técnico y artístico:
-
Optimismo
tras superar el terror milenario que anunciaba el fin del mundo
en el año 1000.
-
Consolidación
de diversos reinos europeos.
-
Concentración
de poder religioso en el papado que impulsa distintas reformas litúrgicas
unificadoras.
-
Revolución
monástica de Cluny. Los monasterios cluniacenses se extienden
por toda Europa, bajo una regla común y además apoyan
las peregrinaciones.
-
Cierta
tregua en cuanto a epidemias, hambrunas y guerras.
Freno a la expansión musulmana y conversión al cristianismo
de dos pueblos que habían ejercido gran agresividad sobre
los europeos: vikingos y húngaros, que se cristianizan entre
los siglos X y XI.
-
Mejora
de las técnicas de cultivo (mejora en el sistema de herraduras,
mejoras en los arados) lo que permite roturar nuevas tierras y mejorar
la producción agrícola.
-
Mejora
en la minería y metalurgia: lo que provoca un incremento
de la producción de herramientas de hierro.
-
Dinamización
de la sociedad con incremento de los viajes y la comunicación:
las peregrinaciones, las Cruzadas y el comercio activan el trasiego
de gentes e ideas.
-
Incremento
demográfico, como consecuencia de la mejoría en las
condiciones de vida.
El
"Renacimiento Románico" del siglo XI
Estas
condiciones de fuerte vitalidad social y económica, junto al
optimismo religioso del siglo XI propiciaron la aparición de
un nuevo arte que es el Románico. De hecho, algunos autores
llaman a este "Renacimiento del siglo XI" en Europa el "Renacimiento
Románico".
Desde mediados
del siglo XI a las primeras décadas del XIII el auge constructivo
en Europa no tiene precedentes. Se construyen cientos de catedrales
y monasterios, pero también decenas de miles de iglesias parroquiales
para cada aldea o barrio urbano.
Este paroxismo
constructivo se resume en la famosa frase del monje francés
Raúl Glaber, en el siglo XI:
"Era
como si el mundo se hubiera despojado de su vetustez, se hubiera revestido
por todas partes de un blanco manto de iglesias. Entonces, casi todas
las iglesias de sedes episcopales, los santuarios monásticos
dedicados a diversos santos, e incluso los pequeños oratorios
de las villas, fueron reconstruidos por los fieles de una forma más
bella".
Extensión
del Románico
La vitalidad
de la época, como ya hemos visto, impulsó la erección
de decenas de miles de iglesias. Pero ¿Cuál fue la extensión
geográfica que alcanzó este arte?
Podemos afirmar
que en todo territorio establemente cristianizado durante los siglos
XI al XIII existió la arquitectura románica. Sólo
hay que citar la excepción del territorio dominado por el Imperio
Bizantino (Grecia, Turquía y países balcánicos)
donde se impusieron sus propias manifestaciones artísticas.

Por consiguiente,
vamos a encontrar obras románicas de norte a sur y de este
a oeste de Europa: desde Noruega y Suecia hasta Sicilia, desde Galicia
hasta Jerusalén.
En España,
la mitad norte peninsular, ya reconquistada y asentada en los siglos
XI y XII, es un vergel de románico. Incluso, se dan casos más
meridionales, como las iglesias de Medellín (Badajoz) o Baeza
(Jaén) cuya existencia se debe a la longevidad del románico
y a la pronta reconquista de estas ciudades en las primeras décadas
del siglo XIII.

No es de extrañar
que al románico se la haya tildado como "El primer arte
cristiano" y "El primer arte europeo". Esta unificación
de criterios artísticos en casi toda Europa hay que matizarla
indicando que las formas románicas varían de un lugar
a otro, pero siempre manteniendo un espíritu común.