Arte
de los Borbones
Desde
el inicio del siglo XVIII, los borbones sucedieron a los Austrias
en el gobierno de España. Su primer monarca, Felipe V, era
francés de nacimiento y estaba casado con la italiana Isabel
de Farnesio.
Ambos eran ajenos
al gusto hispano del momento, por lo que el barroco español
vio interrumpido su desarrollo por la introducción de nuevos
aires purificadores y renovadores procedentes de Europa, aunque durante
su reinado, perviven las prácticas artísticas heredadas
de los Austrias, es decir, el arte barroco "castizo".

Arquitectura
borbónica o de los Borbones
Felipe V añorará
siempre el ambiente de Versalles, por lo que siempre tratará
evocarlo en los palacios que durante su reinado construya. Isabel
de Farnesio también tratará de dar a las construcciones
españolas el espíritu arquitectónico imperante
en su país. Por ello resulta lógico que las obras patrocinados
por los Borbones sean realizadas por arquitectos italianos y que gran
número de escultores y pintores italianos y franceses, trabajen
a su servicio para ambientar sus residencias.
El gusto borbónico
se basa en la disposición ordenada y clara de la arquitectura,
y se opone al gusto decorativo de la arquitectura nacional, que prefiere
el recargamiento y la confusión.
Ambas tendencias
son significativas para reflejar a una monarquía y a un pueblo
que, si inicialmente parten en el siglo XVIII con gustos dispares,
fueron paulatinamente fundiendo sus espíritus hasta que confluyen
al llegar a Carlos III.
Palacio Real
de la Granja de San Ildefonso, en Segovia.
Es la primera
gran edificación emprendida por la dinastía borbónica.
La necesidad de disponer de un palacio de verano que le permitiese
alejarse de Madrid, llevó a Felipe V a transformar una antigua
hospedería situada en La Granja en residencia estival.

En las obras intervienen
diferentes arquitectos italianos, entre ellos Sacchetti, que dan al
edificio un claro aire italianizante. Los jardines, diseñados
por el francés René Carlier, evocan los jardines de
Versalles.
Palacio Real
de Madrid
Tras el incendio
del viejo alcázar en 1734, Felipe V se propuso levantar un
nuevo palacio en el mismo emplazamiento. Recurrió al arquitecto
italiano Felipe Juvara, quien trazó los primeros planos, pero
debido a su temprana muerte, le sucedió su discípulo
Sacchetti.
El edificio se
dispone en torno a un patio central, cuyo alzado presenta tres cuerpos
de altura con arquerías entre pilastras en el primero, con
ventanales de medio punto en el segundo y el tercer cuerpo se abre
en ventanales adintelados.

Exteriormente
las fachadas tienen cada una el cuerpo central avanzado ligeramente.
Los pisos bajos forman como una especie de basamento sobre el que
se levantan columnas de orden gigantesco. Una balaustrada corona las
fachadas en la parte posterior, sobre la que iría dispuesta
una serie de estatuas de los reyes de España que no llegó
a colocarse.
El palacio comenzó a ser habitado con Carlos III.
Palacio Real
de Aranjuez
No se trata de
un palacio construido de nueva planta, sino que es consecuencia de
la remodelación y ampliación de un antiguo edificio
que había sido proyectado por Juan de Herrera durante el reinado
de Felipe II.

Santiago Bonavía
fue quien se encargó de reconstruir el nuevo palacio. Se dispone
en torno a un patio central, con una fachada principal de dos pisos,
enmarcada con dos torres laterales de reducida altura. En esta fachada
destaca su cuerpo central, monumental y sobrio, que se levanta sobre
un pórtico con arquerías.
Con Fernando VI
se desarrolló una notable actividad gracias a un grupo de arquitectos
españoles formados junto a los extranjeros. Fundó, además,
en 1752 la Real Academia de San Fernando, que lleva su nombre, y promovió
un arte de corte clasicista y una arquitectura académica. En
ella se habían de educar al nuevo gusto los futuros arquitectos
del país.
Uno de los más representativos de este periodo es Ventura Rodríguez,
arquitecto clasicista que fue ayudante de Sacchetti en el Palacio
Real. Sus obras más representativas son la Capilla de la Virgen
en la Basílica del Pilar, en Zaragoza y la fachada de la Catedral
de Pamplona.
Francisco Sabatini
ocupó el puesto de Ventura Rodríguez en los grandes
encargos reales con Carlos III. Su gran obra es la Puerta de Alcalá
de Madrid.

Será con
Carlos III con quien cuajen definitivamente los ideales de la Ilustración.
En los últimos diez años del siglo XVIII, que coincide
con el reinado de Carlos IV, es cuando se desarrolla en la península
el Neoclasicismo.
Escultura borbónica
Al igual que sucede
en la arquitectura, se recurre a escultores extranjeros para que trabajen
en los Sitios Reales. Por ejemplo, la decoración del nuevo
Palacio Real corrió a cargo de Olivieri, Castro y Robert Michel.

Los jardines de
La Granja de San Ildefonso se adornaron con fuentes y estatuas siguiendo
las pautas de Versalles. Los temas más utilizados son los alegóricos
y mitológicos y el material preferido es el mármol.
Destacan la Fuente de La Fama, fuente de los dragones y la de Neptuno.
La Pintura
Para suplir la
falta de artistas en los diferentes géneros pictóricos,
Felipe V y después sus hijos, contrataron a artistas franceses
e italianos. Los franceses acapararon los encargos de retratos y los
italianos se encargaron de la decoración al fresco de las residencias
regias.
Jean Ranc vendrá
la corte con el encargo exclusivo de pintar retratos. Sus retratos,
concebidos con distante elegancia tienen mucho de frialdad y de artificio
y enaltecen al retratado. Ejemplos, retrato de Felipe V o retrato
ecuestre de Felipe V.
Louis-Michel Van
Loo sucedió a Jean Ranc como pintor de corte. Realizó
los retratos de Felipe V a caballo e Isabel de Farnesio. Su obra fundamental
es la Familia de Felipe V, donde toda la familia real aparece artificiosamente
colocada. Príncipes e infantes están distribuidos en
torno a una mesa ligeramente desplazada, sobre la que descansa la
corona e Isabel de Farnesio posa su brazo, indicando de esta forma
el poder absoluto.
Con Fernando VI
los pintores titulares de la corte fueron Amigoni y Corrado Giaquinto.
Giaquinto, que dominaba la pintura al fresco, decoró numerosos
salones del nuevo Palacio Real de Madrid. Ejemplos: España
rindiendo homenaje a la religión y al la Iglesia, El Nacimiento
del Sol y la Alegría de la Naturaleza.
Giovanni Battista
Tiépolo llegó a España cuando reinaba Carlos
III. Se le contrató para pintar la habitación más
importante del Palacio Real, el Salón del Trono, en cuya bóveda
representó la Gloria de la Monarquía española.
Su estancia coincidió
con la de Rafael Mengs, pero su gusto rococó difiere de la
estética de Mengs. Este llegó a España en 1761
llamado por Carlos III, que le nombra pintor de cámara y tendrá
gran importancia en el desarrollo del Neoclasicismo.
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