Manuel
Barrón y Carrillo,
Biografía y obra
Biografía
de Manuel Barrón y Carrillo
El pintor Manuel
Barrón y Carrillo es uno de los representantes más
destacados del paisaje romántico andaluz. Nació
en Sevilla en 1814, estudió en Escuela de Bellas Artes
de la ciudad y tuvo como maestro a Antonio Cabral Bejarano. De éste
heredó el gusto por el paisaje costumbrista y pintó
numerosas vistas de Sevilla y de sus monumentos, en las que incluyó
figuras o personajes populares.
Su vida se desarrolló por completo en Sevilla, allí
fue también profesor de dibujo, de perspectiva y de paisaje.
Ocupó el cargo de director de la escuela de Bellas Artes y
fue miembro fundador del Liceo Artístico.
A lo largo de
su trayectoria artística se dedicó principalmente al
paisaje, aunque también cultivó otros géneros
como el bodegón. Sus obras reflejan las características
generales del paisajismo romántico español. Entre sus
temas destacan las vistas rurales y los entornos urbanos, en los que
pinta figuras populares y pintorescas que proporcionan a estas obras
un toque escenográfico y costumbrista.
Sus paisajes alcanzaron
gran fama durante la época, por lo que ha sido considerado
un excelente paisajista. La mayor parte de las obras que se conservan
pertenecen al periodo de 1852-1869, no conociendo apenas las etapas
inicial y final de su producción.
Murió en
1884.
Principales
obras de Manuel Barrón
La Batalla
de Bailén (1844)
Aquí Barrón
presenta un tema histórico, poco conocido en su carrera. Se
trata de la entrada de las tropas napoleónicas al territorio
español, gracias al Tratado de Fontainebleau, con el propósito
de invadir Portugal. Sobresale la minuciosidad y el detallismo de
las figuras, de los soldados, las armas y los cañones, y la
grandiosidad y dureza del paisaje abrupto y nevado.
La Cueva del
Gato (1860)
Muestra una enorme
cueva con una abertura en la zona central alta y a través de
ella, se observa el exterior. En la zona baja de la izquierda se encuentran
unos bandoleros, con una mujer y un niño y son sorprendidos
por la Guardia Civil, que se encuentra en el exterior de la cueva.
La pequeñez de las figuras resalta la grandiosidad de la cueva.
El paisaje está ejecutado a base de grandes manchas de color.
Contrabandistas
en la serranía de Ronda
La composición
escenográfica sigue el estilo romántico, sitúa
a los personajes con los animales de carga en primer término,
sobre un fondo paisajístico a modo de escenario.
A pesar de que los personajes ocupan el primer plano, el elemento
principal o el protagonista de la obra es el paisaje agreste de la
serranía de Ronda, que delimita el cuadro y está cargado
de emotividad.