Chevreul llega
a la conclusión de que manejando colores puros la potencia
cromática es mucho mayor.
En 1864 Seurat
estudia otra obra de Chevreul: "Sobre los colores y su empleo
en el arte mediante círculos de color".

Otros
teóricos influyentes
Charles Blanc
Blanc fue el autor
del estudio titulado "Gramática de las artes del dibujo"
en la que sostenía que el color, sometido a leyes fijas, podía
explicarse y enseñarse como la música.
Henry
Henry (bibliotecario
de la Sorbona de París) publicó en 1885 un ensayo llamado
"La estética científica". Reflexiona
sobre la capacidad que tienen el color y las líneas de provocar
estados emocionales en el espectador, con independencia de lo que
se representa en el cuadro.
Analiza las resonancias
emotivas de los colores y las líneas (los elementos de la pintura).
Para Henry, los motivos de la parte alta del lienzo y los colores
cálidos, transmiten alegría. Cuando son colores fríos,
o hay líneas descendentes en la composición, se transmiten
sentimientos de tristeza. Esto, en parte, inicia las bases del arte
abstracto, ya que los propios elementos de la pintura transmiten sentimientos.
Terminología
Se han usado
tres términos distintos para denominar la misma experiencia
artística:
Neoimpresionismo
Término
acuñado por Fénéon (delegado de la Revue Blanche,
del grupo de los Veinte). Habla de un impresionismo renovado. Para
Pisarro, sería un impresionismo científico.
Divisionismo
Palabra que alude
a la división del color, pues no se mezclan los colores en
la paleta. Sólo se usan colores básicos, y la mezcla
se produce en la retina del espectador. (El propio Seurat usó
inicialmente el término cromoluminismo, pero finalmente
aceptó divisionismo).
Puntillismo
Así llamado
por la tendencia a minimizar la pincelada a pequeños puntos
muy próximos. El propio Pisarro critica esta técnica
por considerar que encorseta la creatividad del pintor, sin embargo
Seurat cree que no supone una pérdida de libertad artística.
Georges
Seurat
Georges
Seurat es la principal figura del neoimpresionismo que aspira a establecer
un entendimiento entre el arte y la ciencia. El pintor deja de ser
un mero registro de los datos visivos para ser una mente organizadora.
Seurat es el punto de partida de una corriente reflexiva donde estará
también Cézanne, de donde se origina el Cubismo.
Como
veremos posteriormente, Seurat fue un pintor muy analítico
que estudió meticulosamente las ideas de Henry para aplicarlas
a sus cuadros.
A partir de estos ensayos, Seurat se plantea utilizar los colores
primarios uno al lado del otro. Por
ejemplo, para conseguir el violeta puro (sin impurezas), debería
poner un punto rojo al lado de otro azul. A esto se llama Divisionismo
(Puntillismo) porque lo que se hace en realidad es dividir el tono
en sus colores integrantes.
Sus cuadros son
muy trabajados, sólo realizables por personas del carácter
de Seurat, muy metódico y retraído. Seurat está
en el punto de arranque de una tendencia analítica dentro de
la obra de arte. Ajusta el motivo representado a una estructura previa
(según un ritmo establecido de origen renacentista: la razón
áurea) de diagonales y formas geométricas. Trabaja por
zonas, por días. Está muy lejos de la inmediatez y fugacidad
de los impresionistas. Desea poner distancia con los impresionistas,
por lo que abandona la pintura al aire libre.
Pero no debemos
caer en el error de pensar que la obra de Georges Seurat sólo
se basa en la ciencia del color sino que entiende su obra desde un
punto de vista idealista, cercano al neoplatonismo, y luego al simbolismo.
En 1886 entra en contacto con los simbolistas que rechazaban la realidad
del mundo material, aceptando la visión subjetiva de cada persona.
No se limita exclusivamente a la apariencia formal de la técnica
puntillista, sino que investiga en la estética de la pinturas
y las emociones que generan.
Por otro lado,
en la obra tardía de Seurat parece haber un intento de crítica
a la sociedad, que considera banal. El artista se siente aislado del
mundo capitalista. En sus cuadros se hace una invitación al
espectador a participar en el mundo pintado por él. Trata de
expresar sentimientos, pensamientos, así como su propia visión
de la sociedad, captada de un modo intuitivo.
La
obra de Georges Seurat
Un
baño en Asnières. 1884
Tras abandonar
insatisfecho la Academia de Bellas Artes en 1879, su lanzamiento a
la fama comienza en 1884 tras una exposición realizada por
la Asociación de Artistas Independientes. En esta muestra presenta
su célebre obra "Un baño en Asnières",
que va a impresionar al público asistente. Además, en
esta exposición conoce personalmente a Paul Signac.

Un baño
en Asnières, 1884 (2m x 3m) es un cuadro cuya temática
es impresionista (trivial, relajada, costumbrista
), pero en
la que ha desaparecido la sensación de fugacidad e inestabilidad.
Las figuras tienen incluso una cierta monumentalidad.
Los personajes
aparecen recostados en la hierba, sentados al borde del río,
en bañador. A pesar de la imagen relajada que nos presentan,
las figuras aparecen un tanto hieráticas y rodeados por una
aureola
luminosa, que facilita la delimitación de los perfiles. Todas
ellas parecen mirar en la misma dirección hacia algo que el
espectador no ve.

Otra de
las características de este cuadro es la gran sencillez en
las formas y colores.
En conjunto se
trata de una pintura un tanto inquietante y emocionalmente nos dirige
al simbolismo.
Una tarde de
domingo en la Grande Jatte. 1884
La temática
de esta pintura también es impresionista: escena urbana, intrascendente,
trivial. Sin embargo, la
composición es muy estructurada, con figuras rígidas
(más que en la obra anterior). Es un cuadro grande, muy ambicioso,
que estuvo precedido de muchos bocetos, lo que se aleja de la técnica
del impresionismo.
Seurat emplea
los colores puros y los contrastes entre los colores complementarios
(siguiendo a Chevreul). Las figuras simulan maniquíes y aparecen
distribuidos de una manera muy rigurosa y planificada, con abundancia
de líneas diagonales para generar sensación de profundidad
(influencia de la estética japonesa). Además pinta el
último plano de la composición (la orilla opuesta) con
la misma nitidez y precisión que el primer plano.

También
es muy significativa la forma de pintar las sombras, que son muy oscuras,
acentuadas y potentes, y se articulan con la figura como si fueran
en un ángulo de 90º. Estas sombras tampoco contribuyen
a crear sensación espacial, sino que se limitan a resaltar
que la escena se desarrolla en un día muy luminoso de verano.
Este cuadro está
repleto de signos pictóricos más que de imágenes
del natural. Con ello, lo que ocurre en el lienzo se va independizando
de la realidad. Por esos, sería
demasiado simplista hablar de un impresionismo científico.
Estamos ante una obra simbolista que nos da una visión moral,
posiblemente como denuncia de esa sociedad decadente.
Las modelos.
1887-88
Debido al contacto
con los simbolistas, Seurat se concentra en este cuadro en el tema
tópico de las modelos. En este célebre cuadro, las tres
mujeres aparecen posando desnudas, al estilo clásico, pero
realizadas con la técnica del moteado. Sus cuerpos son delgados,
carentes de voluptuosidad y erotismo. Aunque se pretende dar una visión
ideal (parece tener relación con el tema de las Tres Gracias),
lo hace completamente al margen del gastado clasicismo académico.

Hay un intento
por representar lo que hay dentro de la mujer, el esqueleto, lo fundamental.
Además, el pintor realiza un notorio contraste entre la anatomía
infantil de las mujeres y su rostro maduro.
La parada del
circo. 1887-88
es una escena
de "parada", de atracción de los espectadores por
un cierto espectáculo (haciendo intervenciones en la calle
para atraerlos). es una escena exterior, nocturna, invernal (árbol
sin hojas). con la típica iluminación exterior, de gas,
con farolillos que parecen luminarias.
Si en las obras
neoimpresionistas se hace patente el rigor geométrico, en ésta,
que tiene forma de friso, es aún más evidente. Esta
característica de friso entraba en contradicción con
la sensación de profundidad de La Grande Jatte. Aquí
las figuras están colocadas con poca profundidad, parecen planos
superpuestos.

Los diferentes
tonos van marcando planos rectangulares, rectas que establecen una
composición geométrica. Las partes que se cortan bruscamente
son un resultado del encuadre fotográfico y también
de los enfoques orientales. Por ejemplo, se han cortado bruscamente
las figuras de los espectadores del primer plano.
El ritmo geométrico
no es sólo compositivo, sino que también se centra en
la anatomía (por ejemplo, el cilindro de las siluetas humanas,
el cono en el sombrero del músico central). Las figuras tienen
algo de artificioso (anatomía con un trazado geométrico).
No es una representación anatómica naturalista.

La conclusión
es que Seurat huye voluntariamente de realizar un cuadro realista,
sino que describe tipos anónimos, sin rasgos de personalidad
o de identidad (y no es sólo por la neblina, sino por su propia
indefinición deliberada de los personajes). para romper la
monotonía de las siluetas indiferenciadas, juega con los sombreros.
Además, en una composición prácticamente estática,
la dinamización viene dada por la colocación de los
sombreros (ligeramente inclinados).
en cuanto al color,
hay una conjunción de colores cálidos y fríos.
Las líneas ascendentes (según Henry) provocan sensación
de alegría, de movimiento, de felicidad, y las descendentes
lo contrario. Hay una curvatura ascendente en el perfil del personaje
que tiene las manos en el chaleco.
El jaleo (Le
chahut), 1889-90
La escena representada
es de ocio, concretamente un baile con orquesta. Es una escena de
interior, alumbrado por tulipas de luz artificial. La composición
muestra ritmo ascendente (piernas, brazos, chelo...). El personaje
de la derecha de perfil tiene una nariz y bigote caricaturescos.

Seurat aplica
intensamente en este cuadro las teorías de Henry, sobre las
líneas de fuerza. El músico de espaldas recuerda a las
obras iniciales de Degas, como La orquesta, pero aquí son sólo
elementos para conseguir el ritmo ascendente de toda la composición,
con lo que se pretende generar una sensación de alegría
desbordante y movimiento, a pesar de la artificialidad de los personajes,
que por su antinaturalidad y carácter caricaturesco, provocan
lo contrario: desasosiego.
El circo. 1891
es la última
obra importante de Seurat. El neoimpresionismo también controla
el color del marco, estableciendo como norma que no sea dorado, sino
blanco (es el color que menos altera el color del lienzo), o que prolongue
el propio tono cromático del cuadro (pintado incluso con puntos,
tratando de crear una transición gradual con la pared).

Esta obra representa
una escena circense donde aparece un payaso en primer plano y más
al fondo una bailarina de pie sobre un caballo junto a un grotesco
saltimbanqui que hace piruetas.
En este cuadro,
Seurat aplica similares conceptos al de "El Jaleo". Hay
una clara preponderancia de las líneas ascendentes: la cabeza,
ropa y rasgos del clown en primer término. También el
caballo, la bailarina, el equilibrista adoptan posturas diagonales
y ascensionales.
En cuanto a la
gama de colores, predominan los tonos cálidos (amarillo, naranja...).

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