Pintura
Neoclásica en Francia
El
Neoclasicismo nace en Francia a partir de un principio moral. Impone
una estética de sobriedad en contraposición al descrédito
de la aristocracia y de la nobleza, que hace ostentación de
su riqueza excesiva.
La pintura neoclásica
es pues un arte sobrio, acomodado a la verdad y que condenaba todo
tipo de libertinaje y de abuso ornamental.
El neoclasicismo
es apoyado por la burguesía, cada vez más influyente
y se va trasladando a los grupos de poder tradicionales.
El Neoclasicismo
encuentra su momento de esplendor en la Revolución Francesa
y el derrocamiento de la monarquía absolutista borbónica.
Sin embrago, la
misma burguesía que había apoyado la Revolución,
poco después traicionará sus propios principios y se
enriquecerá llegando a los mismos excesos que había
criticado de la anterior nobleza.
A partir de ahora,
el arte pasa de nuevo a basarse en la riqueza, lo que supone, por
lógica, la muerte del neoclasicismo.
Los más
importantes representantes de la pintura neoclásica francesa
son Jacques Louis David, Jean Auguste Dominique Ingres, François
Gerard y Antoine-Jean Gros.
Jacques
Louis David
Jacques Louis
David fue el pintor más importante del neoclasicismo francés.
Su vida estuvo
ligada a los violentos acontecimientos que se vivieron durante la
Revolución Francesa y en los años del Imperio Napoleónico.

Su pintura generó
una gran influencia es sus discípulos y artistas posteriores.
Tal es su importancia que se ha creado una página específica
para este pintor (ver columna izquierda)
Jean
Auguste Dominique Ingres
Ingres fue discípulo
de David mientras estuvo en funcionamiento su fugaz taller funcionó.
Su vida artística fue muy larga y su obra fue revalorizada
y recuperada por las vanguardias (Matisse).
Jean Auguste Dominique
Ingres pasó muchos años en Roma (1806-1824). En 1824
vuelve a Francia y comienza aquí una carrera de honores oficiales.
Hace una declaración de principios proclamando que el artista
debe ser un pintor de historia (ligada a la antigüedad clásica)
y no un dibujante para burgueses.
Sus cuadros son
enormes y de gran frialdad, apostando por la línea (por la
"forma correcta academicista")
Algunas de sus
más afamadas obras son Apoteosis de Homero (1808). Es una de
las obras más representativas de la teoría neoclásica.
Sigue el modelo de la Escuela de Atenas de Rafael.
Otra faceta de
la obra de Ingres es el retrato, al que se dedica por necesidad, y
el género del desnudo, al que se dedica por vocación.
Sus retratos son el espejo de la línea clásica.
François
Gerard
Es principalmente
un pintor de retratos, aunque comenzó haciendo pintura histórica,
como la mayoria de sus coetáneos.
Algunas de sus
obras son Retrato de otro pintor con su hija y Madame Recamier.

François
Gerard también trata episodios bélicos, lo que parece
lógico porque se trata de artistas cuya generación es
maltratada por las guerras y la caída del imperio.
Antoine-Jean
Gros
Antoine-Jean Gros
es un pintor francés que se encuentra en la bisagra entre la
pintura neoclásica y la romántica.
Sus obras más
afamadas son de temática bélica donde infunde a sus
obras un gran dramatismo y fuerz cormática.
Una de sus más
importantes obras son la Batalla de Eylau, donde Napoleón,
aunque está en el centro de la escena, aparece como uno más
de los combatientes y no es representado de manera idealizada.
Este hecho, junto
a la presencia de soldados anónimos muertos, acerca la pintura
de Gros al romanticismo.
Otro cuadro importante
es el Retrato de Napoleón en el puente Arcola. En esta pintura
el emperador hace un giro enérgico de la cabeza, mostrando
un gesto de gran expresividad y dramatismo.