Daniel
Vázquez Díaz.
Biografía y Obra
Introducción
a la biografía de Daniel Vázquez Díaz
Daniel Vázquez
Díaz es uno de los grandes pintores españoles del siglo
XX.
Nació en
Nerva, Huelva, en 1882. Estudió en Sevilla la carrera de Comercio
y al mismo tiempo comenzó su formación artística
de forma autodidacta. Se introdujo en los ambientes artísticos
de la ciudad y se relacionó con Francisco Iturrino, con Ignacio
Zuloaga y con Juan Ramón Jiménez entre otros.

En 1903 se traslada
a Madrid para estudiar en la Academia de San Fernando y aunque no
lo consigue, acude al Museo del Prado para observar la obra de los
grandes maestros, en especial, la de Zurbarán.
En 1906 decide
marchar a París. Durante el viaje, Vázquez Díaz
permaneció casi cuatro meses en Fuenterrabía, un pueblecito
del País Vasco. Esta estancia fue de gran interés para
su aprendizaje artístico, ya que el descubrimiento del paisaje
del País Vasco le impresionó tanto que comienza a desarrollar
la pintura de paisaje.
Pintó Impresiones
del Atlántico, también llamado Azul desde el
castillo de San Servando, donde el verdadero tema es el color,
el azul, que va desde el azul blanquecino hasta al azul intenso.
De 1906 a 1918
se encuentra en París. Allí conoce la obra de los impresionistas,
de los postimpresionistas, de los nabis y de los simbolistas. Descubre,
además, el cubismo, que se convertirá en una referencia
constante en su obra, pero a diferencia de otros artistas como Juan
Gris, no será un cubista intelectual, sino que utilizará
las formas cubistas para crear su propio lenguaje.
De regreso a Madrid
en 1918, participa en diversas exposiciones y su obra alcanza un gran
éxito. Crea su propio taller donde compagina la docencia con
la creación artística. Algunos de sus discípulos
son José Caballero, Díaz Caneja y Rafael Boti.
Sus obras, paisajes
y retratos, estructuradas con gran simplicidad de líneas y
con un colorido muy sobrio de grises, están marcadas por la
influencia del cubismo y en concreto por la herencia de Cezanne.
El
retrato de Daniel Vázquez Díaz
La vida y la obra
de Daniel Vázquez Díaz no pueden separarse. Sus pinturas
son el reflejo de cómo vio su entorno.
Se dedicó
al género del retrato desde el comienzo de su actividad artística.
Sus primeras composiciones conocidas son retratos, como el dibujo
del torero El Litri o los óleos titulados El chico
de Nerva y El seminarista (José Jurado).
Declaró
que:
Por ello, Vázquez
Díaz buscará el alma de los retratados, su intimidad
e interioridad y despojará a sus cuadros de toda anécdota.
En sus retratos se aprecia la influencia de Cezanne, sus figuras tienen
un aire escultórico, volumétrico e hierático.
Cuando abandona el cromatismo animado de su primera época a
favor de la monocromía del gris, este efecto se acentúa.
Realizó
numerosos retratos, tanto de amigos y conocidos como de los personajes
más ilustres de la época. Algunos ejemplos son los del
Doctor Silva, el del Conde de Romanones, el de los hermanos Baroja,
el de Falla, el de Ignacio Zuloaga, los de Juan Ramón Jiménez
o el de Unamuno.
Retrato de
los hermanos Solana (1930)
Es de gran originalidad,
ya que las dos figuras están captadas en un momento de su vida
cotidiana. El pintor pinta en su estudio desordenado y lleno de objetos
mientras su hermano observa. Los rostros están tratados con
el interés de captar lo más singular del sujeto.
Pío
y Ricardo Baroja (1925)
Ricardo Baroja
aparece vestido de fraile y fuma sonriendo, mientras que Pío,
serio y envuelto en un abrigo con una bufanda blanca, lee una carta.
La abundancia de objetos que aparecen en el lienzo, boina, pipa, carta,
libro, no distraen la atención de los dos rostros captados
con sus características más peculiares.
El
Paisaje en Vázquez Díaz
En sus paisajes
se sirve del cubismo y el impresionismo. Su paleta es fría
y clara, predominan los verdes, los azules y los malvas.
Al hablar de paisajismo
en Vázquez Díaz, tenemos que situarnos dentro de la
geografía vasca, ya que es el escenario que le cautivó.
Pasó muchos veranos en Fuenterrabía pintando a orillas
del Bidasoa.
Vázquez
Díaz llamó a estos paisajes del País Vasco Instantes,
influenciado
por la relación tiempo-luz que había visto experimentar
en Francia a los impresionistas y posimpresionistas.
Hay una estrecha
relación entre el mundo exterior captado y el mundo psicológico
del artista.
Algunos de estos
Instantes son: los numerosos Paisajes de Fuenterrabía
o Muros blancos en día gris.
También
realizó una serie dedicada a La Pedriza. Los paisajes más
destacados son Piedras junto al arroyo, Piedra y agua,
La Pedriza mojada y Silencio. Aquí se siente
atraído por la combinación de piedra y agua. Destaca
el valor volumétrico de las piedras, donde sus duros y angulosos
perfiles se reflejan en el agua y los tonos grises se transforman
en ocres.
Los
Murales de la Rábida
Su trayectoria
culmina en la realización de los frescos para el monasterio
de la Rábida, sobre el Descubrimiento de América. Nos
narra los preparativos del viaje de Cristóbal Colón
al continente americano.

Se ha discutido
mucho si Vázquez Díaz fue un retratista o un paisajista.
Podemos afirmar que los frescos de la Rábida son una cosa y
otra. Retratos de frailes, campesinos, marineros y verdaderos paisajes
en los fondos de las escenas que lo requerían.
A la hora de realizarlos
y conmemorar el Descubrimiento, no renunció a la sobriedad,
al rigor, a la precisión, a la severidad geométrica
y al colorido austero característicos de su pintura.
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