Ciudad
Celtibérica y Romana de Occilis, actual Medinaceli (Soria)
Introducción
a la historia de Occilis
La situación
estratégica de la actual localidad de Medinaceli es obvia,
pues domina completamente el paso natural entre la Meseta Central
y las llanuras del Valle del Ebro a través del Río Jalón.

Es por ello que
que en esta zona ha habido población desde tiempo inmemorial.
Lo que se conoce
con total certidumbre es que existió un poblamiento celtibérico,
aunque este asentamiento no estaba exactamente en el lugar de la actual
Medinaceli, sino que fueron los romanos, tras su conquista, quienes
ocuparon el cerro actual.
Parece que fue
empleada por los romanos como campamento en su empresa de conquistar
la ciudad celtibérica de Numancia. Con el tiempo, Occilis,
se convertiría en una apreciable ciudad romana, como lo atestiguan
su famoso arco, los restos de las murallas y diversos mosaicos, algunos
tan importantes como los que se han descubierto en la Plaza Mayor
a pocos centímetros de la superficie.
La prosperidad
de esta ciudad tuvo relación por su ubicación, al estar
en medio de la calzada que comunicaba Zaragoza con otras poblaciones
del centro peninsular.

Orográficamente,
hay que decir que esta ciudad romana se asentaba en la superficie
de un altísimo cerro troncocónico a más de 1.200
metros de altitud, lo que hacía de ella un lugar casi inexpugnable,
aunque con un clima extremadamente duro en invierno donde son frecuentísimas
las nevadas y heladas extremas.

A comienzos del
siglo V la ciudad fue abandonada coincidiendo con las primeras invasiones
bárbaras de suevos, alanos y vándalos, por lo que permaneció
yerma durante los siglos de dominio del Reino Hispanovisigodo.
Parece probable
que volviera a ser repoblada en el siglo VIII tras la ocupación
musulmana de árabes y bereberes y la desaparición del
Reino cristiano de Toledo. De nuevo, Occilis, ahora con el nuevo nombre
de Medinaceli, volvió a jugar un papel relevante en las disputas
entre moros y cristianos pues formó parte de la Marca Media
que protegía Toledo de las incursiones cristianas.
Llegó a
ser especialmente importante en el siglo X, en tiempos del Califato
de Córdoba, pues además de su papel fronterizo y defensivo
fue empleada como base de operaciones de las aceifas árabes
contra Castilla, Álava, etc.
Se cree que el
propio Almanzor fue enterrado aquí, tras la incursión
que lanzó contra el Monasterio de San Millán de la Cogolla
en el año 1002 y a cuyo regreso enfermó y murió
en algún paraje cercano.
Arte
y Arquitectura en la Occilis romana
Los elementos
artísticos y patrimoniales más importantes de la Occilis
romana, que nos han llegado hasta la actualidad, son el famoso arco
romano y el conjunto de mosaicos.
Arco
Romano
El Arco Romano
es el emblema de la villa de Medinaceli. Se alza orientado a los barrancos
que llegan hasta el Valle del Río Jalón y es referencia
visual desde larguísimas distancias.

Se trata de un
magnífico arco monumental de tres ojos -el único en
España- que se ha considerado como arco de triunfo, aunque
las últimas investigaciones arqueológicas lanzan la
hipótesis de que se trate de una entrada monumental a la ciudad
romana, puesto que se ha averiguado que la muralla romana estaba unida
ha dicho arco.
Mosaicos
Actualmente, dentro
del Palacio Ducal que ha sido objeto de una importante y acertada
restauración, está expuesto uno de los mosaicos romanos
hallados en la villa.

Es de buena y
fina factura, con teselas muy regulares. Muestra una variada decoración
geométrica a base de triángulos flores, líneas
alternantes, entrelazos, esvásticas, etc.
También
son varios los animales fantásticos que fueron representados:
uno con cuerpo híbrido de cabra y pez; una esfinge alada y
un magnífico grifo. También aparecen algunas palomas
torcaces muy realistas.

Existe otro mosaico
muy importante de unos 80 metros cuadrados de superficie conservado
también en dicho palacio, aunque no está expuesto por
problemas de financiación. Procede de la Plaza Mayor y se encontraba
bajo una casa de origen musulmán.

Aunque este mosaico
se encuentra algo dañado por las edificaciones posteriores
que se asentaron sobre él, todavía presenta un rico
diseño geométrico y figurado. Lo más interesante
es la representación de Ceres (diosa de la abundancia) que
lleva en su mano un cuerno repleto de frutos. El mosaico está
decorado, también, con animales reales y fantásticos
como delfines, felinos, macho cabrio, ave con cola de serpiente, etc.
